sábado, 26 de septiembre de 2026

Daren28-2. Capítulo 15.

 


Por el ventanal aparece una estrella blanca, con tonos amarillo pálido. 

Central—Entrando en el sistema Upsilon. Estrella tipo: F. 1.2 masas solares.

 Cuatro planetas interiores no habitables.

 Uno exterior. Planeta 7. Con vida y civilización avanzada. 

Pasando a velocidad de aproximación.

El planeta llena la pantalla. Azul y verde oscuro. 

Central—Mensaje entrante. Procede del planeta. Nos invitan a aterrizar. Solicito permiso.

Ventura mira a N28. Este asiente con la cabeza.

Ventura—Permiso concedido. 

Central—Coordenadas recibidas. Inicio de aproximación a la superficie.

La nave baja como un rayo. Se detiene a cinco metros del suelo y cae como una pluma, sin ruido.

Es un llano. Al fondo hay una construcción grande, con una cúpula verde translúcido.

 Está rodeada de vegetación. Árboles y arbustos con las hojas verde oscuro unas, y azuladas otras.

Delante esperan cinco humanos. Son muy altos. Más de tres metros. Tienen los ojos negros como los dunakis aunque menos rasgados.

N28 sale flotando y se dirige hacia ellos.

Humano—Bienvenido N28.

N28 no entiende cómo ese humano lo conoce. Duda un segundo.

N28—Encantado de volver a tu planeta.

Humano—Llevamos miles de años esperando vuestro regreso. Los antepasados guardaron vuestra memoria. Dejaron el cristal donde se anuncia la llegada de los auditores N28, Dr y Mou. Vuestra familia y los robots también son bienvenidos.

N28—¿Enviasteis vosotros la señal?

Humano—Enviamos una señal cada siete años. Como dicen los cristales. La última fue hace tres días.

Por el canal:

N28—Podéis salir todos. Si queréis.

Un segundo más tarde...

Mou, que estaba deseando salir, llega como u rayo.

Mou—Hola. Encantado. Caray, como habéis crecido.

Humano—Saludos Mou. Mi nombre es An. Ellos son: Utu, Enki, Antu y Nammu.

Lentamente van saliendo todos: Capitán, Dr y los dunakis. Mou hace los honores. Va presentando unos a otros.

N28—An, si necesitáis ayuda, estamos a tu disposición.

An—Gracias. Os digo lo mismo. Para cualquier cosa que preciséis, solo tenéis que pedirla. En cualquier punto del planeta. A quien sea. Todos saben quién sois. Estáis en vuestra casa.

Meri y Nammu van hacia una cresta en una colina. Las dos tienen la misma costumbre. No se pierden un atardecer.

Desde la cresta el sol, blanco brillante, desciende. El cielo azul eléctrico vira a violeta lentamente, como si una nube púrpura lo empujara hacia el horizonte.

Las sombras de color violeta oscuro, casi negro, se estiran kilómetros por la superficie.

Al tocar el sol el horizonte, el cielo a su alrededor se vuelve de color turquesa. Luego se esconde pero el cielo sigue violeta oscuro, se encienden las estrellas pero el cielo se resiste a ponerse negro.

Meri—Este atardecer es eterno.

En el taller de Ventura se abre la puerta. Mou y Enki entran y saludan.

Ventura—Hola chicos. ¿Qué necesitáis?

Mou—Venimos a ver si tienes un chaleco aéreo para Enki.

Ventura se dirige hacia un armario. Lo abre. Está lleno de chalecos, todos ordenados por colores.

Ventura—Escoge el que más te guste. Se adaptan a cualquier tamaño.

Mou coge uno rojo y se lo coloca a Enki.

Mou—Gracias Ventura. Ahora vamos a ver a Dr.

Salen del taller y se dirigen hacia el muelle. 

Llegan al laboratorio de Dr. Este los mira, saluda con la mano.

Dr—No me lo digáis. Os hace falta un ECM para Enki.

Enki, sorprendido—¿Cómo lo has sabido?

Dr—Primero, el viejo Dr es muy observador.

Mou—¿Y segundo?

Dr—Porque es imposible no fijarse en ese chaleco rojo.

Dr escanea la cabeza de Enki. 

Conecta la impresora.

Un minuto más tarde, aparece la diadema ECM. Dr se la entrega a Enki.

Dr—Ten. Pruébalo afuera. 

Enki—Muchas gracias.

Mou y Enki salen de la nave.

En el laboratorio de Nil, Antu y Utu, contemplan con asombro la colección de antigüedades. 

No se atreven a tocar nada. A Utu le llama la atención un objeto. 

Parece de cristal, del color del rubí. Mide unos quince centímetros de alto. Es como una piña.

Utu—Nil, ¿qué es ésto?

Nil—Creo que debe ser un objeto de decoración de los humanos de Juno. Un planeta de otra galaxia.

Utu—Yo he visto algo parecido y no recuerdo dónde.

Antu—Yo vi uno casi igual pero de otro color, en los cristales de memoria. 

Justo al lado ve otra cosa. 

Antu—¿Y esta pulsera? Se parece a lo que usaban los antiguos para medir el tiempo.

Nil mira y sonríe.

Nil—El tecf que me hizo Dr, llevaba días buscándolo. ¡Qué cabeza tengo!

Antu—Ahora recuerdo. La piña la usaban para sembrar.

 








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