miércoles, 7 de octubre de 2026

Daren28-2. Capítulo 21

 




La luz blanca ilumina la entrada. Es extraña, no parece provenir de ninguna parte, como cuando abres la nevera. Encima del umbral hay un símbolo: una esfera dorada con dos alas de pájaro. Una a cada lado.

Frey baja los escalones de tres en tres y llega a la sala donde está Capitán.

Es una sala rectangular de aproximadamente cincuenta metros cuadrados totalmente vacía. Al fondo de la sala hay una puerta. 

Capitán la abre. 

No es una puerta.

 Es un armario y, en su única estantería, tres objetos de cuarzo transparente.

Los objetos son de forma cúbica, más anchos y largos que altos. Dentro de ellos se puede ver una placa de metal, brillante como un espejo.

En el continente, Enki sale de la lanzadera. Conecta su chaleco aéreo, retrocede dos kilómetros y toma altura.

Desde arriba lo ve.

 El río desaparece unos cuatro kilómetros, y vuelve a aparecer. El tramo en el que el río está tapado es sospechosamente plano. 

Enki saca el escáner y efectúa un barrido de profundidad. La pantalla holográfica emerge.

 Algo, a pocos centímetros de la superficie, tapa el río. Es una estructura enorme, de cuatro kilómetros de largo y un grosor de diez metros.

Enki efectúa un segundo barrido para comprobar la anchura y los materiales.

No se lo puede creer. La estructura es un cuadrado gigante, de cuatro por cuatro kilómetros. 

Y es de cristal.

Ya en su laboratorio, Frey examina uno de los cubos.

Conecta el lector láser y lo pasa por encima del objeto. Una vez, otra, hasta cinco veces.

El lector no capta nada.

Decide probar con la sonda atómica desencriptadora.

Nada.

Frey no se rinde. Prueba el sónar cuántico de alta precisión que le dió Dr, para casos raros.

Sin resultados.

Decide pedir ayuda a Capitán. Capitán activa su escáner omega. Sin filtros.

 Resultado:

Cuarzo y níquel.

Deciden dejarlo.

Frey—Pues al final va a ser un objeto decorativo, como el disco.

En el continente, Enki llama a los robots para limpiar la zona donde está el cristal gigante.

Cinco minutos después, los robots han acabado. La superficie del cristal es transparente, pero el interior está lleno de manchas blancas y negras.

Enki lo recorre de norte a sur y de este a oeste. No deja un metro por explorar. Todo el cristal está igual. Manchas sin sentido.

Decide elevarse. 

Segun asciende, mira hacia abajo. 

Y entonces pasa.

Las manchas empiezan a unirse y una figura se empieza a definir, como una foto en la cubeta de revelado.

 Es una cara. 

La misma que la de la montaña y el disco.






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